nº141 Mayo 2010 Archivo
NIPO: 705-10-012-0
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Financiación multilateral y bilateral

 

A menudo, olvidamos que no solo los bancos de desarrollo y otras entidades multilaterales financian proyectos sino que también las agencias bilaterales lo hacen y cada vez más de un modo más abierto, es decir, más desligado, de modo que pueden participar empresas e instituciones de todos los países y no solo del país que financia y licita.

 

De los aproximadamente 150.000 millones de dólares de ayuda del Comité de Ayuda al Desarroll0 (CAD) de la OCDE en el último año, una parte no muy elevada se destina a las agencias multilaterales. Estas, a su vez, complementan esos recursos con su endeudamiento en el mercado en condiciones ventajosas ya que son casi todos Triple AAA, es decir, que consiguen una financiación en el mercado al LIBOR (London Interbank Offered Rate) o incluso por debajo, y los más pequeños, al menos, son calificados de grado de inversión.

 

Diríamos que sumados los recursos de ambos orígenes, se estarían destinando al desarrollo económico un total de unos 200.000 millones de dólares. Las contrataciones para proyectos son bastante menos de la tercera parte, porque el resto se emplea como apoyo presupuestario para los países beneficiarios.

 

Principales financiadores


Sin duda, hay que mirar, en primera instancia, por el volumen que gestionan, al sistema de Naciones Unidas (NNUU) y a los programas de desarrollo de la Comisión Europea. Cada uno de ellos se sitúa por encima de 12.000 millones de dólares al año.

Las posibilidades que ofrecen las Naciones Unidas son menos conocidas entre las empresas españolas. Una de sus ventajas es estar presentes en todo el mundo y nuestra empresa puede aprovechar su instalación o presencia local para competir en sus numerosos proyectos. Aunque es conveniente tener una implantación local, no es estrictamente necesaria para presentarse a la mayoría de las licitaciones de NNUU.

 

También es importante destacar que NNUU adquiere, vía licitaciones casi siempre, una enorme variedad de productos y servicios. Algunos coinciden con lo que se solicita en los bancos de desarrollo, pero en otros casos la demanda de NNUU es específica: son los casos de los servicios de transporte aéreo y de logística, los suministros para las fuerzas de paz en varias partes del mundo y las adquisiciones de medicamentos, alimentos y otros productos de consumo.

 

En los últimos años han surgido empresas en España que asesoran muy bien a las compañías que deseen participar en licitaciones. Lo mejor es acordar con ellas un plan de trabajo para penetrar en el denso sistema de adquisiciones de NNUU. Es cierto que son más de 40 agencias las que gestionan el presupuesto de adquisiciones, si bien no llegan a 10 las que realmente son importantes en ese sentido. No obstante, las agencias que destacan por su volumen de adquisiciones y por el atractivo para las empresas españolas son: la propia Secretaría General, UNDP (United Nations Development Programme) y UNOPS (United Nations Office of Project Services).

 

El sistema de compras de NNUU exige el registro previo de la empresa y los productos que se puede realizar en UNGM (United Nations Global Marketplace). No es complicado, pero sí laborioso.

 

En cuanto a la Comisión Europea, el grueso del Presupuesto de Desarrollo de ésta se dirige a los países vecinos, tanto por el Este como en el Mediterráneo. África con el FED sigue en volumen y, después, a distancia, Asia e Iberoamérica.

 

Después estarían el grupo Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo. Existen entidades de menor dimensión, que se encuentran fácilmente en Internet, y a las que nuestras empresas pueden aproximarse si operan en sus zonas de influencia; quizá el Banco Islámico de Desarrollo sea el más interesante.

 

Todos estos bancos estarían administrando un volumen de operaciones anuales de unos 140.000 millones de dólares, incluyendo las llamadas operaciones del sector privado en las que el riesgo que toman no es soberano (no de un Estado) sino del mercado, sea como un project finance, una garantía por riesgos políticos o comerciales, una inversión en el capital de un fondo de inversión o de una empresa.

 

Cualquier empresa con una idea o un proyecto que encaje en las prioridades de las ventanillas privadas de las entidades multilaterales puede presentarlo. En todo caso, si una empresa se siente más segura comenzando su actividad multilateral en Iberoamérica, Norte de África o la Europa del Este más cercana, tiene muchas opciones en cuanto a proyectos licitados. Sin embargo, una vez adquirida la experiencia necesaria no cuesta mucho más acercarse a las licitaciones de Asia, continente que seguirá creciendo más que la media.

 

Algunas claves


Veamos por orden cronológico lo que una empresa debería acometer.

 

Primero, la organización interna de las empresas suele encajar mal con el negocio multilateral (por las carencias o insuficiencias que se indican más adelante). Por lo tanto, y sin necesidad de cambios drásticos, sí es necesario saber encontrar nuestra fortaleza principal y sobre ella construir un área de trabajo de proyectos internacionales. Los proyectos se licitan y toda la información (al menos la fundamental) está en Internet, bien en los portales institucionales bien en portales privados cuyas suscripciones no cuestan mucho (la suscripción a la base de Assortis cuesta entre 620 y 6.400 euros/año; Assortis ofrece también bases de datos de CV de profesionales de distintos sectores, que cuestan entre 350 euros por acceso a 10 CV y 5.000 euros por 5.000; la de Development Business de NN.UU. cuesta 550 dólares al año; y la suscripción a la base del ICEX es gratuita previo registro). También hay abundante información sobre los sistemas de licitación en las páginas en Internet de los bancos regionales de desarrollo y de las otras instituciones.

 

A la convocatoria de una licitación le sigue la presentación de una expresión de interés o solicitud de precalificación, y aquí es donde debemos concentrar el tiro en nuestra fortaleza, que habremos detectado previamente. Este primer trabajo (reconocer nuestras áreas fuertes) parece fácil, pero no lo es. Tendemos a sobrevalorar nuestras áreas estratégicas (o, en ocasiones, a minusvalorarnos), pues aunque seamos muy buenos en nuestros mercados naturales, podemos no serlo tanto fuera de ellos.

 

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